El gigante asiático ha decidido «castigar» al ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay, Gustavo Villate, en una medida que también alcanzó al canciller de Belice, Francis Fonseca.
La represalia oficial de Pekín implica la congelación de todos los bienes o activos que los funcionarios puedan tener en la China continental, además de prohibirles de forma tajante el ingreso a su territorio, Hong Kong y Macao.
Detrás de este drástico movimiento se cruzan dos tensiones clave. Por un lado, la Cancillería china argumenta que ambos ministros violaron el principio de “Una Sola China” al reiterar su apoyo diplomático explícito a Taiwán, isla a la que Pekín considera una provincia rebelde y parte inalienable de su territorio. Pero, por otro lado, el detonante directo en la figura de Villate obedece a una grave acusación de ciberseguridad que escaló hasta los estrados judiciales y diplomáticos internacionales.
El titular del Mitic denunció públicamente una red masiva de ciberespionaje e infiltración en los sistemas informáticos del Gobierno paraguayo. La denuncia, respaldada por auditorías privadas y alertas del Gobierno de los Estados Unidos, apunta a que hackers vinculados al régimen chino habrían accedido durante años a información diplomática y datos estratégicos del Estado.
Desde Pekín negaron rotundamente estas acusaciones, tildándolas de infundadas y asegurando que se trata de una maniobra impulsada por Paraguay y Estados Unidos para manipular a la opinión pública y justificar sus alianzas tecnológicas con Taiwán.
El conflicto expone la creciente presión diplomática de China sobre Paraguay, un país que se mantiene desde 1957 como el único aliado oficial de Taiwán en toda Sudamérica y que reafirma su postura a pesar del asedio de la potencia asiática.

Fuente: UltimaHoracom


