Un grave incidente volvió a exponer las alarmas sobre los riesgos y episodios de violencia que rodean a la comunidad educativa en el país. En esta ocasión, un alumno del Colegio Internacional de Asunción sufrió una lesión en la cabeza tras ser alcanzado, presuntamente, por un proyectil disparado con un arma de aire comprimido.
El hecho ocurrió en el marco de un denominado “safari”, una actividad recreativa no autorizada organizada entre estudiantes. Tras el ataque, el adolescente tuvo que ser trasladado de urgencia a un sanatorio privado de la capital, donde fue sometido a una intervención quirúrgica y permaneció internado hasta recibir el alta médica al día siguiente. Ante la gravedad del hecho, las autoridades del Colegio Internacional deslindaron de forma tajante cualquier responsabilidad de la institución, calificando al evento como una práctica clandestina y sumamente peligrosa. Asimismo, emitieron una advertencia formal a los padres y familias para que suspendan de manera inmediata este tipo de encuentros fuera del ámbito escolar. Por su parte, la Policía Nacional confirmó que, hasta el momento, no se ha presentado una denuncia formal respecto al caso, lo que genera aún más preocupación en el entorno social y educativo.
Este suceso no representa un hecho aislado, sino que se suma a una creciente ola de violencia que viene afectando al sistema escolar paraguayo. Registros recientes de las autoridades educativas y policiales revelan una escalada alarmante de conflictos en los colegios, donde se destacan denuncias por agresión física y peleas entre pares, la proliferación de grescas estudiantiles presuntamente impulsadas por personas ajenas a las instituciones e incluso episodios graves de acoso. Esta constante presencia de conductas de riesgo y situaciones violentas dentro y fuera de las aulas ha obligado a las autoridades nacionales a activar mecanismos de alerta, contemplando el refuerzo del control policial y el monitoreo en los entornos escolares para proteger la integridad física de los menores.



