El vicepresidente de la República, Pedro Alliana reconoció públicamente que los rumores surgidos en el entorno político sobre eventuales ajustes o modificaciones en la fórmula presidencial del movimiento Honor Colorado de cara a los comicios de 2028 podrían tener fundamento.
Frente a este escenario, la segunda autoridad del Poder Ejecutivo adelantó que mantendrá conversaciones directas con la dirigencia de su sector político antes de asumir cualquier postura o tomar una determinación definitiva respecto a su proyección electoral.
Bajo la máxima de que cuando los ríos suenan es por algo, el vicepresidente dejó abierta la discusión interna en un momento clave en que sep analizan las piezas políticas de cara al futuro del oficialismo.
La información que corre es que Cartes, líder del movimiento Honor Colorado y presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), decidió mover sus fichas y retirar su respaldo al vicepresidente de la República, Pedro Alliana, para inclinar su bendición hacia el actual ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Juan Carlos Baruja, de cara a las elecciones presidenciales del año 2028.
El segundo del Ejecutivo nacional salió al paso para dejar en claro que no se rendirá fácilmente. Lejos de dar un paso al costado de confirmarse los fuertes rumores que vienen retumbando en los pasillos del poder, Pedro Alliana fue tajante al declarar un firme “no, no voy a descabalgar”. El vicepresidente argumentó que su candidatura no es caprichosa, sino que responde a la legitimidad de un mandato institucional aprobado durante una masiva plenaria del movimiento que reunió a más de 1.500 autoridades partidarias de Honor Colorado, entre las que figuran intendentes, gobernadores, senadores y diputados.
El propio Pedro Alliana reconoció abiertamente que el temblor político dentro del oficialismo es real. Contó que entabló un breve diálogo sobre este relevo en la chapa presidencial con el mismísimo presidente de la República, Santiago Peña, justo después de que este mantuviera un encuentro privado con Horacio Cartes. Fiel a su estilo, el vicepresidente confesó que Peña le dio la noticia entre risas al decirle “vení, vení, vamos a hablar”, un gesto distendido que no oculta el trasfondo de una crisis en el ala dura del cartismo.
A pesar de que la movida de fichas le restaría el padrinazgo tradicional de la cúpula, Alliana remarcó que esta nueva coyuntura le otorga mayor autonomía política para emprender conversaciones directas con la dirigencia de base y con el propio jefe de Estado antes de definir sus próximos pasos en la carrera hacia el 2028.
Fuente: ABCDigital


