La tormenta mediática y política que ha sacudido en los últimos días los cimientos de Ueno puso en alerta al sector económico nacional. Lejos de ver este episodio como un simple cruce de opiniones, el analista financiero Amilcar Ferreira calificó lo sucedido como una verdadera guerra y advirtió con firmeza sobre los peligros del denominado «terrorismo financiero».
Durante su participación en el programa «En voz alta», emitido por radio Monumental 1080 AM, Ferreira fue categórico al señalar que determinadas figuras políticas y medios de comunicación utilizaron filtraciones, insinuaciones y declaraciones sumamente explosivas para dinamitar la confianza pública en la entidad bancaria. Para el especialista, estas prácticas no solo dañan a una empresa en particular, sino que representan un antecedente sumamente peligroso para toda la plaza local, dejando una premisa clara: hoy le tocó a ueno, pero mañana podría ser cualquier otro banco del sistema.
El analista aclaró debidamente que sus cuestionamientos no apuntan contra la labor de la prensa ni contra el derecho legítimo a informar, sino de manera directa hacia aquellos sectores que optaron por alimentar deliberadamente un clima de zozobra e incertidumbre colectiva. En esa misma línea, subrayó que cualquier eventual falta o irregularidad relacionada con límites de créditos vinculados debe ser investigada a profundidad a través de los sumarios administrativos correspondientes del Banco Central del Paraguay (BCP), aplicando las multas y sanciones del caso si la ley lo amerita, pero bajo los márgenes de la reserva técnica. Convertir las diferencias regulatorias en un espectáculo público —según advirtió— genera heridas y daños irreparables en la frágil estructura de la confianza económica.
Pese a la controversia desatada, Ferreira destacó los sólidos pilares que sostienen el modelo de negocios de la institución, resaltando de manera especial el reciente y ambicioso plan de capitalización de USD 100 millones anunciado por el banco. Este proceso contempla una inyección inicial de USD 50 millones seguida de otros USD 50 millones en un plazo de 60 días. De acuerdo con sus proyecciones técnicas, esta jugada financiera elevará el indicador de capitalización del banco del 12% al 14,9%, duplicando holgadamente el mínimo del 8% exigido por las normativas vigentes del regulador.
Asimismo, el analista valoró el enfoque disruptivo y tecnológico de la entidad, describiéndola esencialmente como una empresa de tecnología volcada al negocio financiero que logró dinamizar y masificar la bancarización real en el Paraguay. Al cierre de su análisis, Ferreira hizo un llamado enérgico a recuperar la cordura institucional, lamentando que la sociedad haya normalizado dinámicas tan destructivas y recordando que la prudencia y la responsabilidad absoluta deben prevalecer siempre que el dinero y el ahorro de la ciudadanía estén en juego.



