CAMILO BENÍTEZ SOBRE EL CASO EDDIE JARA: «EL TRABAJO DE LA CONTRALORÍA Y LA INVESTIGACIÓN DEL MINISTERIO PÚBLICO NO TIENEN REPAROS»

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Tras jurar recientemente ante los miembros de la Cámara de Diputados para iniciar su segundo mandato consecutivo al frente de la Contraloría General de la República (CGR), Camilo Benítez Aldana —abogado, notario público y doctor en Derecho de 45 años de edad— reafirma su firme postura institucional de cara a este nuevo periodo. En esta entrevista con 4toPoder, el titular del ente de control aborda los ejes estratégicos de su gestión, destacando la apuesta por la inteligencia artificial para optimizar la fiscalización del gasto público y el histórico incremento en la presentación de denuncias penales ante la justicia. Asimismo, analiza la articulación con el Ministerio Público, poniendo como modelo de éxito el caso de Eddie Jara, y detalla las iniciativas de prevención y transparencia activa orientadas a fortalecer la administración municipal en todo el país.

Por Daniel Ortiz @DanyOrFe

– Contralor, al iniciar un nuevo periodo al frente de la institución, ¿cuáles son los principales planes que buscan priorizar y continuar?

– Lo primordial es sostener la línea que trazamos desde el inicio: apostar por la transparencia, tener el coraje de no retroceder en la lucha contra la corrupción y defender cada día la imparcialidad y la independencia de la Contraloría frente a los demás poderes.

Hacia adelante, tenemos tres prioridades. Primero, apostar por la inteligencia artificial para mejorar el control del gasto público. Segundo, pasar de las auditorías tradicionales a evaluar las políticas públicas mediante auditorías de desempeño, para medir no solo si se gastó bien, sino si ese gasto le cambió la vida a la gente. Y tercero, presentar cuanto antes un anteproyecto de actualización de nuestra Ley Orgánica, para resolver las limitaciones que aún tenemos, en especial el acceso directo a la información pública y la fiscalización de las entidades binacionales.

– ¿Qué logros destacaría de su gestión al frente de la CGR?

– Hay varios logros que me enorgullecen, y casi todos tienen que ver con la transparencia. Hicimos públicas las declaraciones juradas de todos los funcionarios públicos, algo que hoy cualquier ciudadano puede consultar. Emitimos el informe sobre el saldo de la deuda de Itaipú, un tema de enorme interés nacional. Digitalizamos los procesos de rendición de cuentas. Y me tocó ser el contralor que más denuncias penales presentó en la historia de la institución, lo que demuestra que los hallazgos de la Contraloría no quedan en el papel.

– Varios trabajos de la institución han generado gran impacto y derivado en investigaciones fiscales. Desde su perspectiva, ¿está conforme con el involucramiento del Ministerio Público en las auditorías enviadas o considera que se puede mejorar?

– Siempre se puede mejorar, y quizás el primer paso nos corresponde a nosotros: ajustar nuestros informes a los criterios que utiliza el Ministerio Público, para que nuestro trabajo de control tenga mejores resultados en la persecución penal. También habría que considerar un mayor presupuesto para la Fiscalía y actualizar nuestro convenio interinstitucional.

Dicho esto, hay casos que salieron muy bien. El caso de Eddie Jara es un ejemplo de éxito: el trabajo de la Contraloría y la investigación del Ministerio Público no tienen reparos.

– En materia de transparencia, ¿cómo evalúa la evolución y los avances logrados por la institución?

– Avances enormes. La Ley de Integridad Pública nos colocó en el centro de la lucha contra la corrupción, y aborda este flagelo no solo desde el castigo, sino también desde la prevención. En ese marco, la Contraloría asumió un rol muy dinámico: controlamos a todos los organismos y entidades del Estado para que cada año cumplan con la transparencia activa, es decir, que publiquen toda la información pública que la ciudadanía tiene derecho a conocer.

– Ante las irregularidades detectadas y considerando que muchos funcionarios y autoridades electas no toman con rigurosidad la presentación de sus bienes, ¿cree que se deban endurecer las penas al respecto?

– No estoy seguro de que endurecer las sanciones sea el camino. Creo que hace falta más información y capacitación para que los funcionarios sepan cómo presentar correctamente su declaración jurada. Sinceramente, creo que hay más errores por desconocimiento que por mala intención. Pero cuando hay intención de ocultar, tarde o temprano nuestro sistema lo detecta, y terminan siendo denunciados, como mínimo, por declaración falsa o enriquecimiento ilícito.

– Se ha venido impulsando una labor directa de capacitación dirigida a las nuevas autoridades municipales para prevenir la corrupción; ¿cuál es el objetivo central de esta iniciativa?

– La idea es darles herramientas a quienes necesitan ayuda para hacer bien su trabajo. Hay que recordar que la mayoría de las municipalidades no cuenta con muchos recursos ni, por lo tanto, con asesores de fuste. Los intendentes son auténticos líderes de su comunidad, pero eso no significa que tengan, y en la mayoría de los casos seguramente no la tienen, una preparación técnica para administrar recursos públicos.

Esta jornada tiene la noble intención de hacer una suerte de inducción sobre cómo presentar las declaraciones juradas, las rendiciones de cuentas, los controles internos y la transparencia activa, y también ayudarnos a controlar la implementación del programa Hambre Cero.

Nuestro enfoque es «ni lobos ni ángeles». Ni lobos, porque partimos de la base de que el hombre nace bueno y luego el sistema lo corrompe. Tengo la convicción de que esa es la naturaleza de la mayoría de las autoridades comunales, pero después las vemos envueltas en escándalos de corrupción porque se rodean de personas inescrupulosas o están mal asesoradas. Por eso creemos que hay que darles esta oportunidad. Y ni ángeles, porque si después de esta política de prevención se mantienen los actos irregulares, les va a caer todo el peso de nuestras auditorías.

– Haciendo un balance sobre las cumbres de poderes contra la corrupción realizadas en este Gobierno, ¿han demostrado utilidad práctica o considera que falta mayor voluntad de parte de las altas autoridades?

El espíritu detrás de la creación del Consejo Nacional Anticorrupción es construir un ecosistema de control que incluya a todos los poderes del Estado y a los organismos extrapoder, respetando la independencia de cada uno, pero potenciando el principio de coordinación. Es una idea muy innovadora y, como todo órgano colegiado, tiene sus desafíos. No todos comparten la visión de gobierno abierto ni la transparencia casi total de la información de interés público. Pero tampoco podemos comparar el trabajo de un órgano de control con el de un órgano de juzgamiento, porque no siempre se rigen por los mismos principios.

Aun así, esta iniciativa es absolutamente plausible. Desde la Contraloría sería imposible tener semejante nivel de convocatoria. Para eso está el CNA, que cuenta con el liderazgo del Presidente de la República, y eso es lo que permite que participen más de 3.000 personas de todos los distritos del país.

– Para cerrar, ¿hay algún mensaje final que le gustaría agregar o destacar?

No debemos perder la fe en el Paraguay ni el sueño de un país mejor para nuestros hijos. Hay que animarse y ser valientes. Como decía Shakespeare: «Los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte; los valientes saborean la muerte una sola vez».

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