En momentos en que los sondeos de intención de voto vuelven a enfrentar severos cuestionamientos de cara a las elecciones municipales, cobra renovada vigencia un estudio presentado en abril de 2013 que advirtió de manera contundente sobre la pérdida de fiabilidad de las encuestas electorales en Paraguay.
Aquel análisis, desarrollado de manera conjunta por el Centro de Altos Estudios del Paraguay (CAEP) y la Fundación Libre, reveló que el nivel de error de las mediciones de opinión pública venía registrando un incremento sostenido en la última década.
Rodrigo Medina, entonces director ejecutivo del CAEP, explicó en su momento que el examen de las cifras y datos de los procesos democráticos vividos en el país entre los años 2003 y 2013 puso en evidencia cómo las consultoras mostraban diferencias abismales entre sí, llegando a registrar brechas superiores a los 10 puntos porcentuales sobre un mismo escenario electoral.
Por su parte, Juan Pablo Fernández, representante de la Fundación Libre, destacó que el fenómeno de la imprecisión de los sondeos no constituía un problema exclusivo de la política paraguaya, sino una tendencia observada en diversos procesos electorales a nivel internacional. No obstante, los especialistas enfatizaron que el margen de desviación en el ámbito local había alcanzado niveles alarmantes, debilitando la confianza de la ciudadanía en este tipo de herramientas prospectivas.
El informe concluyó que las encuestas habían dejado de cumplir su función técnica de reflejar de forma fidedigna las tendencias del electorado, transformándose en muchos casos en instrumentos de propaganda o de manipulación de la percepción pública. Ante la reaparición de discrepancias y críticas hacia los pronósticos en el actual periodo preelectoral municipal, los hallazgos de Rodrigo Medina y Juan P. Fernández recuerdan que la crisis de credibilidad de las encuestadoras es un dilema estructural que arrastra más de una década sin resolverse en el escenario político nacional.



