El Ministerio Público y la Policía Nacional desplegaron este martes un operativo de allanamiento en la vivienda del subcomisario Derlis Cáceres, exjefe de Inteligencia Penitenciaria del Ministerio de Justicia, situada en la ciudad de Villa Elisa.
El procedimiento se lleva a cabo en el marco de la fuga del Módulo 7 del penal de máxima seguridad de los reclusos Ever Alejandro Ozuna López, procesado por asociación criminal y narcotráfico, y Robert Arsenio Merlo Villalba, vinculado a redes de extorsión; ambos lograron fugarse, lo que desató una ola de detenciones que ya salpicó a la cúpula de la penitenciaría —incluyendo al director Pablo Abel González y al jefe de seguridad—, además de varios guardiacárceles investigados por presunta complicidad.
La intervención fiscal y policial busca recolectar evidencias que esclarezcan el grado de connivencia institucional que permitió el escape de los internos. De acuerdo con los datos preliminares recabados durante la constitución en el domicilio, el jefe policial no fue encontrado en el sitio al momento del allanamiento, por lo que su captura ya se encuentra formalmente en curso. Las pesquisas apuntan a desentramar la red de complicidades que facilitó que los reclusos violentaran los barrotes y burlaran los controles perimetrales utilizando sábanas y frazadas como cuerdas para descender por las murallas.
Este nuevo golpe al sistema penitenciario paraguayo revive los fantasmas de fallas estructurales y corrupción interna, sumando gravedad al historial del exfuncionario. El subcomisario Cáceres arrastra antecedentes sensibles dentro de la administración penitenciaria, habiendo sido sometido previamente a un sumario administrativo a raíz de un episodio de características similares ocurrido en el penal de máxima seguridad de Minga Guazú, donde se registró la fuga masiva de reos. Mientras las autoridades intensifican la búsqueda del exjefe de Inteligencia para su puesta a disposición de la justicia, el Ministerio de Justicia y la Fiscalía continúan ejecutando barridas e intervenciones en la estructura de seguridad de Emboscada para depurar responsabilidades tanto en el plano administrativo como penal.
Fuente: Ñanduti


