La política municipal de Ciudad del Este vivió un movimiento de piezas tan inesperado como estratégico. Miguel Prieto, la figura central del movimiento «Yo Creo», decidió dar un paso al costado y renunciar a su banca de concejal antes siquiera de prestar juramento.
El objetivo visible es enfocar sus cañones y liberar su tiempo de cara a un ambicioso proyecto con proyección presidencial, pero el método escogido dejó profundas asperezas puertas adentro de su propio equipo político.
El tablero interno comenzó a temblar porque la dimisión, ejecutada de manera sorpresiva y sin previo aviso a los principales aliados, alteró de golpe los acuerdos preestablecidos sobre quiénes ocuparían los espacios de poder. 0Para entender el trasfondo del ajedrez político hay que mirar los detalles del reglamento: si Prieto hubiese jurado primero para retirarse después, el escaño le habría correspondido por línea de sucesión a Alejandro Martínez, exadministrador del Mercado de Abasto y hombre de confianza de su entorno. Sin embargo, al renunciar antes del juramento, se activó de forma automática el corrimiento estricto de la lista proclamada por la Justicia Electoral.
Este giro técnico cambió por completo el final de la historia: la banca recayó finalmente en Griselda Figueredo, esposa de Hugo Benítez, quien se desempeña como director general de la Municipalidad. Este movimiento imprevisto desató tensiones y malestar en filas de «Yo Creo», evidenciando que las decisiones unilaterales de su máximo referente a veces sacuden con fuerza la estabilidad del bloque, justo en momentos en que la administración comunal busca consolidar su nueva mayoría.



