El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, decidió poner en pausa su camino hacia la presidencia con una frase contundente: primero hay que arreglar la casa. Con este giro, el mandatario posterga la definición de su compañero de fórmula y cualquier anuncio sobre su movimiento político para concentrarse en la tensión económica actual.
Alliana explicó que la prioridad absoluta en este momento es llevar tranquilidad al sistema financiero y atender los problemas económicos que atraviesa la gestión del presidente Santiago Peña. El vicepresidente reconoció que ya había advertido al mandatario y al equipo económico sobre ciertos manejos, como el aumento del gasto sin previsibilidad, deudas impagas y la inauguración de obras sin fondos garantizados, lamentando que sus sugerencias no hayan sido escuchadas a tiempo.
Aunque el escenario político y las internas partidarias siguen su curso con miras al 2028, el segundo del Ejecutivo remarcó que las ambiciones electorales quedan en segundo plano frente a la necesidad de ordenar las finanzas públicas, un mensaje que generó inmediatas repercusiones y respaldos dentro de las filas oficialistas.



