Hay dinastías que heredan el talento para el derecho, otras una vieja receta de familia y, muy de vez en cuando, aparece alguien con una imaginación tan desbordante que es capaz de desafiar las leyes de la biología y del más allá. Tal es el caso del abogado Hernán Saguier Antebi, quien logró lo que ni la ciencia más avanzada pudo jamás: hacer que su abuelo firmara documentos a la coqueta edad de 113 años, todo un récord mundial de longevidad… si no fuera por el pequeño detalle de que el patriarca había pasado a mejor vida nada menos que en 1999.
La creativa y poco ortodoxa jugada salió a la luz gracias a la entonces fiscal Nora Dohl —hoy ya felizmente jubilada y con el caso en manos de su colega Claudia Torres—, quien lo imputó formalmente por producción de documentos públicos de contenido falso. Según el relato de la Fiscalía, el letrado habría decidido que el trámite para actualizar la Marca y Señal de ganado vacuno en el SENACSA no podía esperar la burocracia terrenal. Así, ni corto ni perezoso, supuestamente fraguó la firma de don Gustavo Saguier Aceval en papeles vinculados a la emblemática estancia La Josefina, de la cual el abuelo era copropietario. Con el documento bajo el brazo y el difunto patriarca milagrosamente «activo» en los papeles, el nieto consiguió luz verde para gestionar y vender, nada más y nada menos, que miles de cabezas de ganado.
Este caso es un claro ejemplo de que el amor por los abuelos y los negocios a veces no descansa ni en paz. Sin embargo, las bromas de ultratumba terminan pagándose en este mundo: el próximo jueves 5 de noviembre, puntualmente a las diez de la mañana, el ingenioso abogado deberá cambiar los potreros por la sala de audiencias y verle las caras al juez Juan Francisco Recalde Galván, en San Lorenzo.
Fuente: Hectordalegre /1000_am


