El ambicioso plan de Petróleos Paraguayos para incursionar en el mercado de carburantes aeronáuticos sigue sin poder arrancar. La empresa estatal volvió a modificar su calendario y aplazó por sexta vez consecutiva la apertura de ofertas de la licitación internacional (ID 484.812), fijando como nueva fecha el próximo 8 de octubre.
El proceso, que originalmente debía haber recibido las propuestas el pasado 17 de agosto, atravesó una serie de postergaciones —pasando por el 21 y 27 de agosto, así como el 1, 4, 15 y 23 de septiembre— que generan crecientes dudas sobre el interés real del sector privado en este llamado.
Esta última prórroga llegó acompañada de ajustes de fondo en el pliego de bases de la Subasta a la Baja Electrónica Internacional N° 14/26. Petropar emitió una adenda que recortó el presupuesto máximo global prácticamente a la mitad, reduciéndolo de US$ 24.308.840 a US$ 12.772.077 con IVA incluido. De igual forma, el volumen máximo total de combustible a comprar sufrió un drástico tijeretazo al pasar de 20.000 metros cúbicos (m³) a solo 8.400 m³. Paradójicamente, la petrolera elevó el precio unitario de referencia utilizado para el cálculo: la cotización original de entre US$ 1.208 y US$ 1.222 por metro cúbico subió a un rango de entre US$ 1.519 y US$ 1.532 por metro cúbico, tras ajustar la referencia internacional de 360 a 477,50 centavos de dólar por galón (cpg).
Los recortes alcanzaron de lleno a los productos y puntos de entrega programados. Para el kerosene Jet A-1, los lotes máximos se redujeron de 5.000 m³ a 2.500 m³ (con un mínimo de 1.500 m³), manteniendo como destinos a la Fuerza Aérea Paraguaya en Luque, el Aeropuerto Internacional de Encarnación y las terminales de San Antonio y Villa Elisa. La tijera fue aún más severa con la gasolina de aviación Grado 100 LL (AvGas), cuyo tope cayó de 5.000 m³ a un modesto rango de entre 100 m³ y 300 m³ por destino. Además, en esta reestructuración, Petropar excluyó de manera directa al Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi de la lista de puntos de abastecimiento.
El esquema del negocio plantea que la estatal compre y comercialice el combustible, mientras que la infraestructura quedará a cargo de un socio privado. Para esta labor se presentó a la firma paraguaya Royal Energy S.A. como la «aliada» estratégica que deberá aportar inversión, experiencia y capacidad operativa para instalar cinco aeroplantas. Sin embargo, la petrolera pública, liderada por William Wilka, aún no ha explicado las razones del recorte presupuestario ni ha aclarado detalles clave sobre la alianza: se desconoce el monto exacto de la inversión privada, las obras a construir, la ubicación de las plantas, el cronograma de ejecución, la distribución de ganancias y los riesgos compartidos.
Tampoco se ha especificado bajo qué marco normativo o mediante qué procedimiento de selección se eligió a Royal Energy S.A., empresa registrada a nombre de Raúl Arnaldo Gavilán Cáceres como presidente y con Daiana Letizia María Ferrari Ginés como representante legal y ante Contrataciones Públicas. Aunque Wilka argumentó en su momento que los US$ 24,3 millones iniciales representaban solo una proyección de compra progresiva según la demanda, las constantes prórrogas y la falta de transparencia sobre las condiciones del acuerdo dejan en suspenso el aterrizaje definitivo de Petropar en el rubro aeronáutico.

Fuente: ABCDigital


