La senadora Zenaida Delgado oficializó este lunes su dimisión ante la Cámara de Senadores mediante una nota dirigida a la presidencia del Congreso, en la cual atribuyó su salida a motivos de índole personal y familiar.
La presentación de su renuncia se produce en un escenario de alta tensión política y presión institucional, desatado tras salir a la luz graves denuncias sobre presuntos cobros indebidos de dinero —conocidos comúnmente como «peaje»— a funcionarios que dependían de su despacho.
El caso había avanzado con rapidez en el ámbito legislativo, donde la Comisión de Asuntos Constitucionales tenía previsto analizar su situación para encaminar un juicio de pérdida de investidura ante la falta de margen político para su defensa. Diversos sectores habían manifestado que los elementos en su contra volvían insostenible su permanencia en el cuerpo legislativo, impulsando la posibilidad de una expulsión inminente con amplios números de votación en el pleno. Ante este panorama adverso, la dimisión de la legisladora frenó el proceso de destitución directa, aunque deja abierta su situación de cara a las investigaciones que correspondan en el ámbito fiscal.
Tras la formalización de su salida, el reglamento interno establece el mecanismo de reemplazo para ocupar la banca vacante en la Cámara Alta. De acuerdo con las normativas electorales y la línea sucesoria, el ciudadano Faisal Huespe es quien debe asumir y jurar en el cargo en sustitución de Delgado para completar el periodo legislativo correspondiente.


